Crítica de Zootrópolis 2

Crítica de Zootrópolis 2

Una basura aburrida exenta de cualquier rastro de imaginación, originalidad o vida. Para esto, que lo haga la IA.

Calificación:

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He estado unos cuantos días posponiendo la reseña, básicamente, por pura pereza. La misma que debió invadir a los creadores de la película a la hora de hacer algo mínimamente original, trabajado o con señales de carisma o vida.

Ver este engendro coincidió con la noticia de que Disney iba a invertir una millonada en la burbuja de basura IA y permitir que sus personajes se usaran legalmente en Sora (como si eso importara a las empresas que han robado y expoliado). Sinceramente, ya parece desde hace bastante que la IA realiza los mondongos que Disney o Pixar van sacando como churros de un tiempo a esta parte, porque menuda mediocridad es Zootrópolis 2, exenta de arte, originalidad o lo que hace buena a una película.

Algo que le trae sin cuidado a los que la han perpetrado, porque creo que está triunfando en taquilla y, ¿para qué esforzarse si la medianía más espantosa ya hace sonar los euros en la caja?

Y nosotros tenemos lo que nos merecemos, yo el primero por ir a verla, aunque no fuera mi elección.

Nada que destacar

Francamente, me importa un bledo si esta es la película en la que más figuras animadas hay por escena o alguna gilipollez similar que, si es lo mejor (o lo único) que puedes decir de la película, queda claro el resto.

Que la animación y lo técnico están bien, pero resulta que una película es una historia, no una demo de logros tecnológicos.

El argumento es el mismo de siempre, tópico y formulaico, que no importa a nadie y es tan poco memorable, que por suerte ya no puedo ni recordarlo. Algo de que unos poderosos que parecen buenos quieren hacer algo muy malo y hay que salvar no sé qué.

Los malvados estarán bien diseñados por ordenador, pero a la vez es imposible que estén más desdibujados, igual que el resto de personajes, especialmente los protagonistas. Estos resultan un agujero negro de carisma que vive de ordeñar la leche agria que queda de ellos 10 años después.

Por supuesto, no hay avance o riesgo, se limitan a repetir los tics monos de la primera película y luego una confesión lacrimógena sobre emociones o sentimientos que en ningún momento se han puesto en pantalla. Esas frases encajadas sin ton ni son ya deben valer como evolución y arco de personaje, porque total, ¿qué más dan esas cosas? Solamente son los fundamentos principales de cualquier buena historia, algo que ni está ni se espera.

Por supuesto, también matan la gallina de una de las pocas bromas buenas que hubo en aquella primera parte, estirada como un chicle aquí en un momento que se siente tan superfluo y poco importante como el resto.

La acción discurre a todo trapo, a demasiado incluso, para que quizá no te des cuenta de que en realidad estamos todos corriendo hacia ninguna parte a lo largo de una historia que es un borrón y al lado de protagonistas, y antagonistas, exentos de motivaciones reales. Esa carrera te desliza por un argumento copiado hasta la nausea y más personajes que no sé quiénes son, qué quieren o qué lugar ocupan en el mundo.

Pero hey, vamos a arreglar esa ausencia de construcción de personajes (no) mostrando cómo hacen cosas de animalito cuqui e idioteces varias, que solo hemos usado un millón de veces.

Eso encantará a los críos si se dignan a dejar de mirar el móvil.

Lo que ocurre no importa y las apuestas si los protagonistas fallan tampoco, todo es correr y correr por los mismos trucos de siempre, tratando de evitar la originalidad a cualquier precio.

Y lo consigue, lo que supongo que es una especie de proeza.

Ni me acuerdo de cuánto duró, pero me pareció una puñetera condena.

LO MEJOR

Nada, pero vamos a decir la parte técnica porque patatas.

LO PEOR

Todo, especialmente, haber caído una y otra vez en la trampa de pensar que quizá esta vez se hayan esforzado, pero no les hace falta.