Crítica de Kraven el Cazador
Es basura, y sabes que es basura, pero es increíble cómo Sony lo puede hacer incluso peor que Marvel.
Sólido drama de suspense judicial sobre los pequeños instantes que lo cambian todo en la vida.
Calificación: ⭐⭐⭐
Es increíble cómo el arte y la necesidad de crear son más poderosos que la edad y el tiempo. Clint Eastwood, con casi 95 años, firma este drama judicial y de suspense que resulta bastante solvente.
Esa es la palabra, solvente, sólido, firme, consistente…
No le puedes reprochar nada a la película, sobria y correcta, sin alardes ni adornos en el estilo o la historia. Si acaso, que esa misma solvencia lo ocupa todo y no deja lugar a nada más: ni improvisación, ni ruptura, ni dobleces, ni sorpresas.
Que ya sé que si uno quiere eso, Eastwood no es el lugar al que ir, más bien al contrario.
Jurado número 2 es la historia de un hombre cualquiera al que una casualidad le cambia la vida. Una que ni sabía que lo había hecho, hasta que otra casualidad, ser jurado en un caso de posible asesinato, le hace darse cuenta de algo que sucedió en su pasado y tiene que ver con todo lo que ocurre.
No es mi intención destripar, aunque, como esta es mi casa, allá cada uno si a veces se come un spoiler de repente, pero no será hoy.
Hoy todo es adecuado, discreto, sin tacha ni aberraciones, como la película.
Las cartas de la premisa principal se muestran al comienzo y, quizá porque este año M. Night Shyamalan me ha podrido el cerebro varias veces, te quedas esperando el giro, la sorpresa y las vueltas que dará todo.
No las hay.
La historia es lo que es y se muestra, pero los intentos del protagonista por gestionar lo que ocurre son lo bastante interesantes como para que quieras saber qué pasa a continuación. Lo mismo con los debates del jurado, una especie de 12 hombres sin piedad a años luz de Henry Fonda, pero apto, digno, cumplidor, competente…
El verdadero tema de la película, para mí, no son los dilemas morales o qué pasa o no al final, sino el hecho de que no somos más que marionetas de los pequeños momentos que lo cambian todo. Y que da igual lo mucho que creas que tú estás a salvo haciéndolo «bien», como toca y como te dijeron, siendo una persona digna y trabajadora como te inculcaron.
Las pequeñas mierdas de la vida siempre acaban encontrando el camino y el instante equivocado, en el lugar erróneo, puede cambiarte esa vida y descarrilar lo que te prometieron que no lo haría.
Lo más inspirador de la película es, sin duda que, con los años que tiene Eastwood, ni esa vida ni los demás pueden decirte que debes dejar de crear. Si es que tienes la suerte que hace falta para poder levantarte y empuñar todavía el lápiz o la cámara, claro.
Por lo demás, una peli pulcra, sin reproche. Si acaso, que se queda en el grupo de las que estará bien si la ves y estará bien si no la ves.