Crítica de Flow

Crítica de Flow

A veces ves películas y muy pocas ves arte, pero eso es Flow, maravilla animada que no precisa una palabra para emocionar.

Calificación: ⭐⭐⭐⭐⭐

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Flow es una maravilla, así de sencillo, en manufactura e historia.

Flow es lo que ya quisieran lograr Disney, Dreamworks o Pixar, en vez de los churros sobados que sueltan como un reloj cada no sé cuántos meses, cuando los de arriba sacuden la nula imaginación que queda a los pobres creadores, a ver si sueltan monedas como en el Mario Bros.

El gato de Flow se come con patatas a las últimas 10 pelis que hayan hecho entre todos esos estudios, y aún le sobraría sitio en un estómago que pasa hambre durante poco menos de 90 minutos. Que no hacen falta más para una historia redonda y llena de magia en varios sentidos.

Animales comportándose como tales

Sin ánimo de destripar mucho, en dicha historia no escucharás una sola palabra y eso está genial, porque va sobre animales.

Todas las estúpidas frases de Kraven o las mierdas seudoépicas con ínfulas de Gladiator II, no son capaces de sumar una sola emoción real, al contrario que esta película sin necesidad de decir nada.

Otro punto a favor es que tampoco se humanicen los personajes, el recurso más barato para tratar de empatizar y que consiste, cada puñetera vez, en:

  • Te cuento una historia que has visto mil veces.
  • Añado los trucos de siempre para manufacturar drama superficial y emoción fast food.
  • Lo junto con un animal cuqui de expresiones humanas, a ver si consigo algo.

Casi siempre es que no y Flow es una aventura más épica y emocionante en su sencillez que el 90% de lo que me tragado el último año en la butaca.

También es inevitable pensar en Estudio Ghibli en ciertos aspectos del realismo mágico que imbuye la historia, con esa especie de garzas blancas, su papel y su aparente intelecto, los fenómenos que ocurren y el mundo en el que suceden.

Y eso es un cumplido y me parece genial que nunca sepas exactamente dónde transcurre la acción, qué sucede realmente y cuál es la explicación o los antecedentes de un mundo vacío de personas. Me parece que añade magia y misterio, que de paso contribuye a la sensación de incomprensión de los animales ante lo que ocurre y cómo fluyen, sobreviven y se adaptan.

Una animación preciosa

La animación es estupenda, especialmente, en los efectos de luz, agua y movimiento. De hecho, las fotografías fijas no hacen justicia, porque parecen instantáneas de un videojuego con un renderizado que, especialmente en los animales, parece con poca textura para la moda actual.

Sin embargo, no tienes sensación de videojuego durante la película, al contrario que con las mierdas Marvel, por ejemplo, donde parece que estás viendo una escena de consola barata en cada secuencia de acción.

Cuando se trata del diseño de personajes, es genial y aquí no vas a tener hiperrealismo, o esas notas de prensa estúpidas sobre que costó no sé cuántas horas, y no sé cuántos miles de dólares, animar cada cabello de no sé cuántos personajes.

Que si esas mierdas de marketing preceden a una película, te puedes figurar que no hay nada más destacable que contar, especialmente respecto a la historia.

En definitiva, que vayas a ver Flow si puedes y si te queda un poco de corazón. Si es el caso, seguramente conseguirá tocarlo.

Estas son las primeras cinco estrellas desde que comencé con este diario, pero la quinta estrella no significa la perfección.

Una verdadera obra de arte es imperfecta y, para mí, la quinta estrella es algo personal y viene cuando la película conecta especialmente de alguna manera. Que a veces se debe, simplemente, a que es el día adecuado y la historia que encaja en ese instante. O a veces se trata de un pequeño detalle que cuesta transmitir o que otros entiendan.

Sea como sea, Flow es la demostración de que la planicie emocional y repetitiva en la que se ha convertido la mayoría de animación estrenada en cine no es todo lo que hay.

LO MEJOR

Es una obra de arte, la demostración de que no tienes que decir una palabra para contar una buena historia, ni recurrir a los trucos dramáticos de siempre, explotar cosas o antropomorfizar a los animales. Sobresaliente en historia y animación.

LO PEOR

La tensión tonta que se te pone con que coma el gato, al menos a mí. Nada que objetar en realidad y, obviamente, no está exenta de cosillas, pero es que las obras de arte son, y deben ser, imperfectas.