Crítica de Mickey 17
Una premisa interesante que se cae por el precipicio conforme avanza su (larga) historia incoherente
Intriga en el Vaticano sin nada que reprochar y nada que apasione demasiado tampoco.
Calificación: ⭐⭐⭐
No tenía ni idea de qué iba a ver con esta película, porque me gusta ir lo más virgen posible al cine e Internet arruina todo lo que toca, así que no leo nada de antemano. Pero cuando empezó, era exactamente lo que pensé al ver en el cartel a Ralph Fiennes meditabundo y vestido de cardenal.
El título también te lo destripa, porque es un thriller sobre las intrigas del colegio cardenalicio durante el cónclave de la elección de un nuevo Papa.
Podrían haber optado por otro tipo de crisis más original, por un descubrimiento inesperado, un cisma… Posibilidades hay, pero discurres por la más obvia y quizá eso define un poco a la película.
Si gustan los thrillers y la intriga, Cónclave tiene buen pulso y manufactura, bien rodada y, al parecer, con rumores de nominación al Oscar para Fiennes y seis nominaciones a los Globos de Oro. Pues vale y no me extraña. De hecho, parece un poco manufacturada más para los premios que para las personas. Y no sé qué decir sobre la interpretación, porque la he visto doblada, con lo que no puedes juzgar de verdad y desconozco si los Oscars siguen importando o existiendo siquiera.
De hecho, como pasaba con Jurado número 2, la corrección es la principal cualidad de la película, aunque, eso sí, la cinematografía es superior, con planos que parecen Renacimiento accidental, el de los paraguas o la excelente recreación del ambiente vaticano.
Como en la película de Eastwood, su virtud puede ser también su defecto, porque todo es un poco como esperas, excepto el final y alguna cosa más.
De hecho, creo que su debilidad son los personajes, algo tópicos, los que ChatGPT elegiría si le pidieras que hiciera este tipo de película.
El protagonista vacilante con dudas, el candidato inquisidor, el oponente más progresista, el intrigante que ansía el poder por el poder, el que esconde un secreto o el que ha estado de misión alejado del Vaticano y desdeña en lo que se ha convertido (se ve que no estuvo atento a los últimos dos mil años).
No hay piezas originales, con lo que el Juego de Tronos que puedes desarrollar con ellas también es tópico y casi siempre predecible, pero suficiente para sostener la intriga y que quieras saber qué pasa a continuación.
Quizá precisamente por lo anterior, hay dos acontecimientos, uno sobre la mitad de la película y luego el desenlace, que parecen forzados respecto a lo demás, dos volteretas repentinas e inesperadas en un camino que la historia hace andando tan lentamente como esos cardenales por el mármol vaticano.
Sé que no se puede rogar a dios y al diablo, que digo que quizá la intriga no es espectacular, para después alegar que los dos acontecimientos más inesperados parecen metidos con calzador de un metro, pero es como si el guion no tuviera la suficiente confianza en que la sobriedad del thriller acabe de llevarlo a puerto, así que introduce esos dos virajes que, personalmente, me chirriaron un poco.
Ojo, la película está bien y, de nuevo, será mejor que el 90% de bazofia que me trague este año, no quiero que quede duda de la perspectiva, pero soy un tipo negativo y hablar de las sombras siempre es más interesante.
El segundo acontecimiento que no esperas es el final, que no voy a destripar. Lo que no sé es si la conclusión acaba por redondear la historia o deja un regusto extraño de que en este puzzle hay dos piezas disonantes que sobresalen y no sabes si para bien.
Lo malo para mí es que, de repente, te encuentras con algo que trata de chocarte como sea, pero que, a pesar de las débiles semillas previas que intentan plantar para llegar ahí, surge como un cuerpo extraño en la película.
Eso hace que la sinfonía acabe con traca, pero, para mí, algo desafinada de la melodía a la que te han acostumbrado durante 120 minutos… Que podían haber sido 90. No sé, dirige Edward Berger, de Sin novedad en el frente, otra película con el mismo ambiente y tono irreprochables estéticamente, pero que luego presenta una historia por debajo de su manufactura, que te deja diciendo: «Pues vale».
Pero bueno, que si te gustan los thrillers, la intriga y que te tengan en un vilo sosegado, Cónclave cumple y eso ya es decir.
Quizá, como pasaba con Jurado número 2, todo se resume en que estará bien si pasas a verla y estará bien si pasas de verla.