Crítica de Mickey 17
Una premisa interesante que se cae por el precipicio conforme avanza su (larga) historia incoherente
Algún giro e idea interesante sobre el tropo sobado de «robot descontrolado», pero la historia es endeble y los personajes idiotas perdidos.
Calificación: ⭐⭐
Es difícil destripar la película cuando ella misma lo hace en su cartel y en el trailer, así que ni me molesto.
La acompañante es la enésima iteración del topicazo de «robot descontrolado», que con las mierdas IA que nos rodean, supongo que está más de moda que nunca.
No soy un gran fan de ese tropo, quizá porque, por diferentes motivos, las últimas veces que he visto algo así han resultado historias mediocres, como la Ex machina de Garland, infumables como Westworld o, simplemente, exentas de toda imaginación como si una de esas IAs lo hubiera escrito (el caso de M3GAN, por ejemplo, pero qué sabré yo, porque parece que esta tuvo suficiente éxito como para hacer otro churro de ese sabor).
De hecho, la película comienza como un tópico sobre un cliché, en el que ya te das cuenta desde el minuto dos de que vas a ver algo que has presenciado mil veces. Y es que, para más inri, todo transcurre en una casa alejada, con cinco o seis personajes más o menos aislados y un bosque por el que correr con bajo presupuesto.
Sin embargo, hay que reconocerle que luego trata «subvertir las expectativas», ahora que está de moda la frasecita.
El problema, sin embargo, es que no. Querer no es poder y ya no tenemos cinco años como para creernos esas cosas.
El mérito principal de la película es que, tras poner las piezas de antes, luego trata moverlas de otra manera y alejarse de lo de siempre. Así, el problema no es la máquina, la IA o si sienten o no, sino los humanos y el uso retorcido de la tecnología.
Pero los dobleces de este origami construyen un avión de papel que no despega, principalmente, por la falta de sentido y lógica, tanto de los personajes, como de la historia en sí.
Que para robots que actúan de forma errática y tarada ya están los humanos de la película.
Sobre esto, es que no sé ni por dónde empezar, porque no sé cuál es más ilógico, anormal, tópico o, simplemente, estúpido.
El protagonista y su cara de idiota son simplemente insufribles y los que tienen algo de promesa la rompen en cuanto abren la boca. Las motivaciones son nulas, las reacciones a lo que sucede inverosímiles… O a lo mejor soy yo, que quizá me comportaría de otra manera ante muertes horribles o complots de asesinato salidos de la nada por parte de mis mejores amigos.
Y luego lo coronas con otro clásico. Que como necesito que la historia avance como sea hasta lo siguiente que quiero que pase, preciso que los protagonistas sean idiotas perdidos en sus decisiones, o no hay manera de llegar nunca.
En fin, si el guionista no se esforzó en dibujar personas de carne y hueso, no me voy a molestar yo más que él en comentarlas.
Aquí no hay personajes, solo excusas para que avance la historia. El problema es que esta tampoco es muy buena.
El tono tampoco acompaña, porque no sabes muy bien ni cuál es, ya que, tratando de tocar demasiados palos e ir a todos los sitios, no llega a ninguno.
Por un lado, está ese tinte gamberro y un pelín gore, pero a medias. Por otro, el serio de los sentimientos y la manipulación y lo mezquinas que podemos ser las personas, bla, bla, bla… pero también se ha quitado del fuego a mitad de cocción. Y luego la comedia negra, que conecta con lo gamberro de antes, pero que tampoco eleva el vuelo.
No sé muy bien a qué juega, la verdad, de manera que es difícil implicarse con una cosa, porque la película tampoco lo hace.
Y luego, hay algo básico en las historias. Si pones unas reglas sobre el mundo y sus personajes, pues puedes poner las que te dé la gana, que para eso es tu historia, pero luego no las rompas, que parece que el guionista no se acuerda de lo que él mismo ha escrito un minuto antes. Por ejemplo, los robots no pueden mentir, vale, pero el androide masculino lo hace como un bellaco al final.
¿Quieres meter eso? De acuerdo, basta una frase para no romper tu regla: «Los modelos más antiguos podían mentir», por ejemplo. Dicha por uno de los técnicos que aparece en las escenas del tercer acto habría resuelto el problema.
O luego estableces que un robot se resetea a fábrica con el botón tras la oreja, y ese es el objetivo al principio cuando hay que capturar a la acompañante, para dejarla como recién salida del paquete de Amazon. Pero luego te olvidas y viene la idiotez innecesariamente complicada del disparo en la cabeza.
Y todo eso, porque te has arrinconado escribiendo y la historia, de nuevo, no puede fluir hacia donde quieres a menos que rompas tus reglas, como ya te pasaba en el caso de que alguien se comportara como si tuviera dos neuronas.
Que entiendo que escribir es de lo más complejo que hay, y a veces es difícil salir de ciertas situaciones, pero esta historia es un A, B y C, y no muy bueno, ni tan complicado como para no poder salvar constantes contradicciones con apenas unos detalles explicativos.
El problema, en realidad, es que la historia y lo que sucede no atraen tanto como para que suspenda lo suficiente mi incredulidad y lo anterior no importe, como sucede en los libros y películas buenas. Así que, por desgracia, como no te acabas de meter en la película para que te lleve, no puedes evitar fijarte en esos detalles que chirrían constantemente.
Si la historia no es buena, el mensaje que metas entre las líneas dará igual, porque se queda descafeinado, desprovisto de poder.
Y eso es lo que pasa aquí, porque las reflexiones que se atisban pueden no estar mal, o ser incluso interesantes, si se hubieran desarrollado un mínimo. Pero eso requiere una buena historia y ejecución.
Así, el mensaje, poco sutil, se cae de morros porque quienes tienen que llevarlo a puerto no se sostienen. Que probablemente estoy dándole yo más vueltas que el guionista, a tenor de lo poco trabajado de la historia, pero bueno.
A ver, todo este rollazo, como siempre, lo suelto porque la película tenía un cierto potencial que da un poco rabia que no se haya ejecutado mejor, pero al final no va a ser lo peor que trague este año.
Simplemente, es algo de lo que me hubiera olvidado al día siguiente si no hubiera escrito esto.