Crítica de La chica zurda

Crítica de La chica zurda

Excelente película que retrata la vida de una madre soltera y sus hijas bajo la luz (y sombras) de Taiwan.

Calificación: ⭐⭐⭐⭐

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La chica zurda es una dramedia a pesar de que odio esa palabra, cuyos protagonistas son una familia de madre soltera, sus dos hijas, la luz de Taiwan y también sus sombras. Estas retratan una sociedad con un pie en la más absoluta modernidad y otro en el pasado más cerril, que supone un muro que influencia de modo casi determinista el destino de esa madre y sus hijas.

La parte del pasado y las tradiciones que se niegan a morir viene reflejada de forma explícita en cómo el abuelo abomina de que su nieta use la mano izquierda: «La del diablo», un atavismo que todo el mundo le reprocha con la frase de que los tiempos han cambiado, pero en realidad no tanto y, aunque «las mujeres ya no se vendan los pies», como dice una de ellas, en realidad todavía es algo que se les hace de manera metafórica pero igual de destructiva. Porque cuando ves las dinámicas familiares y sociales, compruebas que el pasado sigue ahí y la mirada de la directora, Shih-Ching Tsou, está muy bien puesta en ello, sin prédicas desde el púlpito ni tratar a los espectadores como idiotas en lo que se refiere al papel de la mujer o a los sótanos de una sociedad de rostro próspero.

Esa misma mirada retrata con un encanto casi hipnótico la luz de Taiwan, cálida de día, neón de noche, con el bullicio de sus mercados y callejas, en cuyos claroscuros también crece lo sórdido. Dicha luz es otro personaje más y uno de los mayores aciertos de la película es el retrato que hace de todos ellos, personas falibles, desbordadas en ocasiones por el entorno y en ocasiones por el pasado, buscando el amor y sentir algo donde sea.

Humanos, en definitiva.

A destacar el papel de la niña, que es una niña y eso ya resulta toda una proeza, además de fuente de ternura e inocencia en un entorno adulto que la pierde enseguida y consiste en un baile de máscaras donde nadie está libre de pecado, secretos o mentiras.

Humanos, en definitiva.

Todo ello está retratado con muchos primeros planos, con la cámara fija en el personaje y acompañándolo, especialmente cuando se trata de la niña y esa mirada queda a su altura, mostrando con mayor fidelidad el mundo adulto lleno de luz, ruido, prisa y bullicio.

Me ha gustado mucho y no me parece mal que, cuando el drama parece que está a punto de caer sobre los personajes, hay siempre algo que impide que lo haga con todo el peso. De ese modo, camina con buen paso por el sendero tan difícil de equilibrar que es el drama con toques de comedia.

Esta es una de esas escasas ocasiones en las que recordamos que hay alternativas a que el supuesto peso de la tragedia se levante con chistecitos de mierda o comportamientos sin sentido del personaje al que le toque ser el objetivo de las bromas.

Leo ahora que fue candidata por Taiwan a los Oscars y estos la ignoraron, otro buen presagio y motivo para no perdérsela.

LO MEJOR

El retrato que hace la directora de todos los elementos de la película y la mirada que pone en ellos, mostrando arte y no panfleto.

LO PEOR

No hay peor.