Crítica de Mickey 17
Una premisa interesante que se cae por el precipicio conforme avanza su (larga) historia incoherente
La misma mierda de siempre, que te absorbe hasta la más mínima gota de emoción que te quede.
Calificación: ⭐
En la serie Lo que hacemos en las sombras introdujeron el personaje de Colin Robinson, un vampiro como el resto de protagonistas, pero en este caso, emocional. Tu contable típico, el hombre beige al fondo de la oficina que, cuando comienza a hablar, no es que te aburra, que también, sino que absorbe cualquier rastro de emoción, de vida, de ilusión que te quede, para alimentarse él.
Capitán América: Brave New World es Colin Robinson, porque no es cuestión de que la película no sea capaz de provocarte ninguna emoción, es que las absorbe, dejándote hecho una cáscara vacía, un tipo incapaz de ver en color cuando sale de la película. Otro timado de la vida que ha vuelto a caer en la misma mierda, sólo que esta vez tu espíritu lo reconoce, ya no está dispuesto a más y abandona tu cuerpo a los tres minutos de sesión, dejando una vaina vacía que mira sin pestañear en la sala a oscuras, para luego deambular hacia el metro sin una mínima chispa de vida hasta el día siguiente.
Que a favor de la película está que me salió gratis (ya que voy tanto al cine, que tengo una tarjeta de esas que, cada mil películas o así te regala un pase gratis) y que en mi defensa está el hecho de que la sesión a la que voy (la que menos gente atrae) tenía prácticamente esta opción que no hubiera visto aún.
Al parecer, casi todas las salas estaban ocupadas en una especie de días de la Universidad Popular o algo de personas mayores. Me podía haber camuflado entre ellas para ver algo de lo que les pusieron, ya que no hubiera desentonado, pero no, Capitán América, pensando que hacía mil años que no veía una de Marvel Marvel, no esas cosas de Sony como Kraven.
La película es puro cine Marvel:
A destacar que Harrison Ford pasaba por allí poniendo la mano abierta para cobrar, como Resines en Mikaela, y va el tío y se pone a actuar, que ya me dirás.
En cuanto a los demás, ni rastro de interpretación ni se la espera. Tampoco es que el guion, típico de crío flipado jugando a que sus muñecos Marvel se peguen, ayude. De hecho, de veras que creo que Ford se ha puesto a interpretar por primera vez en años sólo para llevar la puñetera contraria, porque es que los demás no sé si cambian el rostro para algo.
¿Argumento? ¿Qué más da y quién coño lo quiere? Una tontería como siempre que no tiene sentido. Una especie de cerebrito que manipula al presidente de los Estados Unidos (¿pillas la enorme crítica social que subyace? Porque la sutileza y la inteligencia murieron hace mucho y, desde luego, no es Marvel la que la va a resucitar).
En definitiva, la película es una mierda que me ha planteado cambiar las estrellas por zurullos, porque vaya tela, pero no merece ni ese esfuerzo. Es lo mismo de siempre, copia y pega vergonzante, experimento para ver cuántas veces eres capaz de pagar por lo mismo, pero aún peor, porque ya estás hasta las narices y cualquier carisma que pudieran aportar los primeros actores y personajes (que también fue mínimo, no caigamos en nostalgias, porque vaya truños se marcaron el 90% de las veces) murió cuando Thanos hizo chas.
Como mucho, puede ser fascinante como ejercicio para ver hasta dónde puede llegar el timo y la ridiculez, pero de verdad que ya se hace bola desde hace demasiado.
Es muy significativo que no tuviera ni ganas de escribir esto hasta un tiempo después de ver la película, porque Marvel es un aspirador de almas y neuronas, que seguramente alimenta a algunos viejos ricos mediante algún oscuro ritual, para el que usan a Disney como absorbedora de todo lo que se parezca a arte o imaginación en el mundo y las personas.
En serio, menos mal que me salió gratis, porque de lo contrario, hubiera salido yo en las noticias.